Cerveza de Malta

En el vasto mundo del lúpulo, el trigo, la levadura, sus combinaciones, procesos y fermentaciones, el término “Cerveza de Malta” siempre ha sido un referente. Lo leemos en las etiquetas de los productos que compramos y lo escuchamos en los medios, pero ¿Sabemos realmente cómo se obtiene y qué papel desempeña en su elaboración?

La Cerveza de Malta, y por extensión la propia malta, la consideramos como uno de los ingredientes base para elaborar una buena cerveza, así como para determinar su tono y otros matices que le aportarán ese toque distintivo. Cuando hablamos de Cerveza de Malta nos estamos refiriendo a su componente estrella, la malta, generada para combinarse con el resto de ingredientes y añadidos que le aporten ese carácter que buscamos en cada estilo de cerveza.

Los granos de cebada son "malteados"

Un proceso en el que los granos de este cereal son humedecidos y después secados en el momento en el que la germinación ya ha comenzado. La Cerveza de Malta basa su proceso de malteado en función de dos tipos de cebada: Dependiendo de las 2 o 6 filas que presenta el grano en sus dos “orejas”.

Este proceso y selección del grano de cebada nos permite elaborar una cerveza de Malta con diferentes matices; como son las conocidas Lager y Ale. Aunque debemos recordar que el grano de cebada no es el único que se emplea hoy en día en su elaboración, ya que el trigo, por ejemplo, también es un gran ingrediente, así como el centeno o la avena, que son los que aportan un toque especial.

La selección del grano, su proceso de transformación para liberar almidones y convertir el azúcar en alcohol, el secado y todas las demás fases en las que se van sucediendo, dan como fruto lo que conocemos como Cerveza de Malta.